La dieta de la infertilidad

30 septiembre 2009 – 10:56 – Un Comentario
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sandwichLos problemas relacionados con el mantenimiento de un peso corporal inferior al recomendado, se extienden también al ámbito de la infertilidad. Amenorreas, menopausias precoces y dificultades para quedarse embarazadas son algunos de los problemas con los que se encuentran las mujeres que han pasado pro una etapa de fuerte restricción alimentaria.

A lo largo de los años, los científicos han intentado explicar esta realidad atendiendo a distintas causas químicas y metabólicas. Finalmente parece que la verdadera razón por la que el hambre hace que encontremos más difícil tener un hijo la ha encontrado un grupo de investigadores de la Universidad de Yale. Al parecer, la culpable de todo es la melanina, una molécula generada en el hipotálamo, que puede desactivar el sistema reproductor en situaciones de hambre severa.

Nuestro cerebro solo activa la producción de melanina en aquellos momentos en los que detecta que el organismo tiene un balance energético negativo (es decir, cuando ingerimos menos calorías de las que necesitamos). Esa misma hormona, se encarga después de desactivar la producción de la kisspeptina, (otra molécula cuya función se descubrió hace tan solo un año) que es la responsable de la ovulación.

De ahí que, cuando tenemos un peso demasiado bajo, el organismo de la mujer deje de producir Kisspeptina y que, por lo tanto los óvulos de la mujer dejen de madurar. Es esa reacción en cadena la que hace que las mujeres con muy bajo paso encuentren tan difícil quedarse embarazadas.

Sabías que…

Los avances en el descubrimiento del papel que juega la melanina en el ciclo reproductivo son un paso más en las investigaciones sobre la relación entre peso y fertilidad. La duda ahora se centra en saber si, cuando la privación de alimentos ha sido muy prolongada, el ciclo reproductivo puede recuperar su funcionamiento normal. Actualmente, los expertos se inclinan por esta idea, pero no se descarta tampoco que las consecuencias de la baja ingesta puedan perdurar más allá de la recuperación de peso.

Fuente: Nacional Health Institute United States


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