La fertilidad en el hombre
En ocasiones, los parámetros de fertilidad se suelen centrar más en los problemas femeninos que en los masculinos. Debido a ello, se quedan en el tintero muchas preguntas sin responder acerca de la problemática que todo ello conlleva.
El espermograma es la prueba que sirve para ver cual es la calidad de los espermatozoides. En más del 65 por ciento de los análisis por este método se pueden descubrir las afecciones que traen de cabeza al género masculino.
Dicha prueba es indispensable siempre que se intuya que la fertilidad del paciente está en el aire. Así se puede facilitar el diagnóstico porque cuando el espermograma tiene alteraciones hay que actuar. Si los parámetros se quedan dentro de lo normal establecido es cuando habría que preguntar las causas a la mujer.
Pareja, tranquilos, que dicho análisis muestre la inmovilidad de algunos espermatozoides o la anormalidad de estos no invalida en su totalidad al hombre para ser padre. Tiene que haber más causas dentro de estas últimas. Un espermograma normal tendría los siguientes valores:
Al menos el 75 por ciento de los espermatozoides tienen que estar vivos para que la cosa funcione y el 30 de ellos tienen que estar lejos de las anomalías. Los términos más utilizados son:
- Normospermia: Todo es normal y está en su sitio.
- Oligospermia: cuando existe una acumulación espermatozoidal de 0×10.
- Astenospermia : disminución de la movilidad por debajo del 50%.
- Teratozospermia: Los parámetros encuentran menos del 30% de espermatozoides con unos parámetros morfológicos normales.
- Azoospermia: No existen los espermatozoides
- Aspermia: no existe la eyaculación.


