Niños prematuros, un comienzo en el hospital
La ciencia ha conseguido adelantos excepcionales en el campo de la medicina. Bebés que hace unos años hubieran fallecido, crecen hoy lozanos y sin problemas. Pero ¿Cuál es el límite? ¿Qué medidas hay que llevar a cabo para salvar a un prematuro?
La primera estancia de estos niños suele ser la incubadora. Allí se conserva una temperatura parecida a la del vientre materno y disponen de los medios suficientes para que el chico sobreviva.
Si alguno de nosotros se metiera con el bebe pasaría un calor parecido a una tarde en la playa. La temperatura media suele estar entre los 36 y los 37 grados centígrados y hay mucha humedad para mantener hidratado al neonato.
Otro de los métodos más importantes es la luz para paliar la falta de bilirrubina de los bebés. De ahí su color amarillento, un tipo de iluminación adecuada otorga a la piel las propiedades necesarias para afrontar una vida normal.
Para controlar las anomalías cardíacas se monitoriza al bebé midiendo de forma constante sus pulsaciones. El ritmo es importante porque en ocasiones los recién nacidos sufren pausas de apnea.
La alimentación es fundamental. Se puede hacer por vía parenteral o por vía nasogástrica. La primera de ellas consiste en introducir un compuesto preparado para fluir por la sangre que alimenta al bebé. La nasogástrica consiste en introducir una vía con leche materna por la nariz del recién nacido. Este suele ser el segundo paso, cuando el niño está más desarrollado.
Por último los medicamentos son fundamentales sobre todo para aumentar la respuesta del recién nacido. Ahí tenemos los antibióticos, cafeína y analgésicos como el tríptico básico para un buen desarrollo.


[...] pues unos 7 de cada 1000 niños prematuros fallece el primer año de vida. En Suecia, el país mejor preparado para este tipo de problemática, sólo fallecen dos de cada 1000. Estos hallazgos ponen en duda una vez más el costoso sistema [...]